INTRODUCCIÓN
⌅Por lo general, todos los trabajos para una regionalización fitogeográfica de Cuba tratan los límites distritales a grosso modo; lo que impide su correcta integración a las capas de información medio ambiental digital que se generan en el país. Entre los principales autores que han tratado el tema, León (1946)León Hno. 1946. Flora de Cuba Volumen I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8. La Habana. realiza una zonificación altitudinal en la Sierra Maestra que puede extrapolarse a todo el archipiélago para homologar formaciones vegetales, pero no traza límites de las unidades territoriales en términos geográficos, problema que continúa con Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., quien basa su propuesta en la distribución del endemismo vegetal, criterio seguido también por Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., quienes aseguran utilizar variables geográficas, geológicas y edafológicas; afirmación que López (2005)López A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores. En: Llorente J, Morrone J. (eds.) Regionalización biogeográfica en Iberoamérica y tópicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red lberoamericana de Biogeografía y Entomología Sistemática (RIBES Xll.1-CYTED), 417-428, Faculta de Ciencias UNAM, México. considera que solo concuerda en las formaciones vegetales y la distribución de las ofiolitas, nombre genérico que aplica al conjunto de rocas (serpentinitas, gabros y diabasas) a la cual los botánicos cubanos identifican de forma indistinta como limonitas o serpentinas.
Posteriormente, Bisse (1980)Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1:11-18. propone una subdivisión florística de la región nororiental de Cuba, sin incluir ningún mapa, mientras otros autores trazan esquemas, ya sea (a) en base a las obras ya citadas (Del Risco y Vandama, 1989Del Risco E, Vandama A. 1989. Regionalización florística, escala 1: 2 000 000. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Academia de Ciencias de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía. La Habana.; López, 2005López A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores. En: Llorente J, Morrone J. (eds.) Regionalización biogeográfica en Iberoamérica y tópicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red lberoamericana de Biogeografía y Entomología Sistemática (RIBES Xll.1-CYTED), 417-428, Faculta de Ciencias UNAM, México.; Villate, 2011Villate M. 2011. Flora sinántropa en sitios conservados y con actividad forestal, agropecuaria y minera de la Reserva Florística Manejada San Ubaldo-Sabanalamar, Pinar del Río, Cuba. Tesis en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Forestales. Programa Doctoral Conjunto “Desarrollo Sostenible Conservativo de Bosques Tropicales: Manejo Forestal y Turístico” Universidad de Alicante, España - Universidad de Pinar del Río.); o (b) con propuestas diferentes (Voronov, 1970Voronov AG. 1970. Mapa de vegetación, escala: 1:1 500 000. En: Atlas Nacional de Cuba. 56-59.). Por tanto, aparecen trabajos que hacen referencia simultáneamente a varios de los esquemas existentes (Montes et al., 1989Montes L, Fidalgo O, Herrera PP, Chiappy C. 1989. Flora de la Sierra de Anafe, Provincia de La Habana. Acta Botánica Cubana. 74: 1-26.; Ricardo et al., 2008Ricardo NE, Capote RP, Vilamajó D, Hernández A, Rodríguez L, Cabrera L, González A. 2008. Flora, formaciones vegetales y mapa de vegetación a escala 1:250 000, Provincia Sancti Spíritus, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 12-25.; Vales et al., 2008Vales MA, Vilamajó D, Rodríguez L, Chang S. 2008. Diversidad vegetal y salud de ecosistemas en pinares de la Isla de la Juventud, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 7-11.; Vilamajó et al.,2010Vilamajó D, Ricardo NE, Capote RP, González A, Cabrera L. 2010. La Vegetación de la Provincia Matanzas, Cuba. Acta Botánica Cubana. 209: 33-50.; Villate et al., 2010Villate M, Herrera PP, Urquiola AJ, Ricardo NE. 2010. Flora sinántropa en las comunidades terrestres de la Reserva Florística Manejada San Ubaldo-Sabanalamar, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 207: 35-44.; Pérez et al., 2018)Pérez J de los Á, Villate M, Tomasa MT, Herrera PP, Oviedo R. 2018. Diversidad florística en sitios conservado y afectados por el uso del suelo en San Ubaldo-Sabanalamar (Pinar del Río, Cuba). Acta Botánica Cubana. 217: 212-226..
Solo Regalado et al. (2009)Regalado L, Hernández A, Rodríguez L, Oviedo R. 2009. Mapa digital de la regionalización fitogeográfica de Borhidi y Muñiz. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 1884-2009. y Cejas (2009)Cejas F. 2009. Informe Final Proyecto “Automatización de información ambiental y de diversidad biológica cubanas. II” Programa Ramal “Diversidad Biológica”. Centro Nacional de Biodiversidad, Instituto de Ecología y Sistemática, La Habana. transfieren a formato digital los esquemas que parten respectivamente de las regionalizaciones fitogeográficas de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63.. Aunque siguen las correcciones en los límites de los distritos que plantean los textos de estos autores o enmiendan los errores que saltan a la vista, sin proponerse la comparación y menos la combinación de ambas propuestas.
De acuerdo a lo anterior comentado, el objetivo del presente trabajo fue ajustar los límites fitogeográficos de los distritos cubanos propuestos por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. para el sector Cuba Occidental (sensuBorhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48.), mediante el empleo de mapas digitales orográficos y litológicos que permitan su integración con la información medioambiental que se genera actualmente en el país. Con este ajuste cartográfico, se eliminan las indefiniciones en los límites de las fitorregiones descritas y se insertan sus esquemas en una regionalización geográfica sin necesidad de hacer una nueva. Además de permitir su integración a otros sistemas de información y bases de datos digitales biológicas georreferenciadas (López, 2005López A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores. En: Llorente J, Morrone J. (eds.) Regionalización biogeográfica en Iberoamérica y tópicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red lberoamericana de Biogeografía y Entomología Sistemática (RIBES Xll.1-CYTED), 417-428, Faculta de Ciencias UNAM, México.; 2013López A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156.), lo que potencia la exploración de modelos geográficos en medidas cuantitativas de diversidad, rareza y prioridades de conservación, a cualquier escala espacial, sobre todo cuando se cuenta con grandes cantidades de datos biológicos, de forma rápida e interactiva a través de interfaces gráficas, como afirma The National History Museum - London 1999 (Cejas et al., 2007Cejas F, Novua O, Pérez J, Hernández A. 2007. Modelación del comportamiento de formaciones vegetales cubanas ante un aumento de la temperatura. Acta Botánica Cubana. 198: 21-29.).
MATERIALES Y MÉTODOS
⌅En una primera fase, con el uso del modelo de elevación digital (MDE) (GeoCuba, 2009GeoCuba. 2009. Modelo de Elevación Digital de la República de Cuba 1:25 000. Agencia de Teledetección y Cartografía Temática.) y el auxilio de imágenes satelitales extraídas del Google Earth Pro, se diferenciaron los diferentes grupos orográficos, en concordancia con lo que plantea la clasificación del relieve de los pisos altitudinales (Hernández et al., 2009Hernández JR, Ortiz MA, Figueroa M. 2009. Análisis morfoestructural del Estado de Oaxaca, México un enfoque de clasificación tipológica del relieve. Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía, UNAM. 68: 7-24.), que refleja el espectro de las categorías y subcategorías básicas del relieve de llanuras, alturas y montañas. Una segunda aproximación se obtuvo con la revisión de los mapas geomorfológico (Portela et al.,1989Portela AH, Díaz JL, Hernández JR, Magaz AR, Blanco P. 1989. Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección IV-3.2-3, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), geológico de Cuba (IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.) y constitución geológica (Núñez y Iturralde, 2019Núñez K, Iturralde M. 2019. Constitución Geológica, escala: 1: 1 000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana.); donde se distinguieron áreas con calizas, ofiolitas u otras formaciones singulares. También se utilizó el mapa genético de suelos (Instituto de Suelos, 1971Instituto de Suelos. 1971. Mapa Genético de los Suelos de Cuba en escala 1:250 000. Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), con vistas a reconocer qué tipos de suelos existen, cuál es su distribución y características generales, entre otros datos (Hernández et al., 1971Hernández A, Ascanio O, Pérez JM. 1971. Informe sobre el mapa genético de suelos de Cuba. Escala 1 :250 000. Revista de Agricultura. 9: 1-21.).
La superposición de los mapas temáticos obtenidos a partir de esta caracterización de variables físico geográficas, en combinación con la interpretación de imágenes satelitales disponibles, permitió delimitar y diferenciar las unidades objeto de análisis ambiental o geosistemas, que constituyen tipos estables de medio ambiente y cuyos límites espaciales los determinan las características del territorio.
Paralelamente se escanearon las bases cartográficas de los distritos fitogeográficos de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. de Cuba Occidental, que para este trabajo corresponde con ligeras modificaciones a la subprovincia Cuba Occidental de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. (Fig. 1), y se realizó la digitalización en pantalla de los elementos que integran las capas temáticas, gracias a lo cual se crearon y actualizaron en ambiente SIG sus bases de datos de atributos, para editarlas y proyectarlas en el sistema de coordenadas WGS-84, UTM (Universal Transversal Mercator). Para terminar, estas bases cartográficas de los distritos fitogeográficos de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. se yuxtapusieron a los geosistemas obtenidos, con vistas a obtener áreas geográficas homogéneas de peculiaridades específicas acorde a las variables analizadas.
Junto con la actualización cartográfica, se identificaron localidades, accidentes geográficos o características ecológicas referidas a un sitio en particular, que favorecieron el “anclaje” físico-geográfico y en caso necesario la modificación de los límites obtenidos. Esta información fue obtenida tanto de la bibliografía que se revisó y se cita en el trabajo como del fichero de localidades georreferenciadas del Herbario Nacional (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.), que resume los datos obtenidos de las tarjetas de herbario, en el que se precisaron las coordenadas de las localidades de colecta de materiales biológicos en mapas topográficos digitales escala 1:250 000. Dicho trabajo fue indispensable para garantizar la georreferenciación de los materiales y su integración a un esquema de trabajo en SIG, y de la que se eliminó la información redundante originada por la existencia de localidades repetidas bajo transcripciones diferentes de un mismo nombre (Cejas, 2009Cejas F. 2009. Informe Final Proyecto “Automatización de información ambiental y de diversidad biológica cubanas. II” Programa Ramal “Diversidad Biológica”. Centro Nacional de Biodiversidad, Instituto de Ecología y Sistemática, La Habana.).
Solo en casos imprescindibles para el entendimiento de la delimitación que se realizó, se tomaron datos de la vegetación, flora, relaciones florísticas y conservación de áreas. Para los nombres de los distritos se citó la propuesta de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. separados por una barra (/), en caso de coincidencia, y de no ser así, se hicieron modificaciones nomenclaturales.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
⌅Para definir las áreas montañosas del occidente cubano, la ruptura en el perfil de la pendiente coincidió con la curva de nivel con valor entre 100 y 150 m s. n. m., con lo que se resaltó a la Cordillera de Guaniguanico en Pinar del Río y algunas de las alturas del Norte de Isla de la Juventud, Sierra de Casas y de Caballos (Fig. 1). Ya Caluff et al. (2008)Caluff MG, Sánchez C, Shelton G. 2008. Helechos y plantas afines (Pteridophyta) de Cuba. I. Fitogeografía. Revista del Jardín Botánico Nacional. 29: 21-49. atribuyen al factor altura la similitud entre especies de las Sierras de los Órganos y del Rosario, debido a los niveles de humedad relativa que se registran en puntos como abras, hoyos y dolinas; hecho que Carabia (1945) (citado en López, 2013López A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156.) señala para Cuba, y que se manifiesta incluso en territorios donde no existe una diferenciación climática manifiesta y el relieve se constituye en regulador del grado de humedecimiento (sic) y por tanto, en factor de diferenciación entre los paisajes (González et al., 1999González AV, Priego A, Menéndez L, Guzmán JM, Rodríguez L, Fernández R. 1999. Paisajes físico-geográficos de Cayo Guillermo, Ciego de Ávila, Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 20: 159-166., Reyes, 2011Reyes OJ. 2011-2012. Clasificación de la vegetación de la Región Oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 32-33: 59-71.-2012Reyes OJ. 2011-2012. Clasificación de la vegetación de la Región Oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 32-33: 59-71.).
En cuanto al análisis de la litología, y contrario a la norma en el archipiélago cubano (Pedroso et al., 2001Pedroso II, Pajón JM, Fundora MJ, Sagnotti L. 2001. Magnetismo ambiental de sedimentos cuaternarios en el sistema cavernario Majaguas-Cantera, Pinar del Rio. En: Memorias Electrónicas IV Congreso de Geología y Minería. La Habana Disponible en: https://docplayer.es/96036930-Magnetismo-ambiental-de-sedimentos-cuaternarios-en-el-sistema-cavernario-majaguas-cantera-pinar-del-rio.html (consultado; abril de 2018).), no se evidenció en la zona de estudio un predominio de las calizas u otras rocas carbonatadas, que se concentraron hacia las penínsulas cársicas y zonas con predominio de calizas, estratificadas masivas en su mayoría. Estas últimas aparecieron entre los “Terrenos Sudoccidentales” (Iturralde, 1998Iturralde MA. 1998. Sinopsis de la Constitución Geológica de Cuba. Acta Geologica Hispanica. 33: 9-56.), a los que en Cuba Occidental representan los Terrenos Guaniguanico y Pinos. El primero compuesto por secciones litoestratigráficas que distinguieron a las Sierras de los Órganos y del Rosario (Pszczólkowski, 1985Pszczólkowski A. 1985. Sobre la edad del metamorfismo y la estructura tectónica de la faja Cangre, Provincia de Pinar del Río, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 10: 31-36.), esta última también con una secuencia vulcanógeno-sedimentaria (Pszczólkowski y de Albear, 1983Pszczólkowski A, de Albear JF. 1983. La secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario, Provincia de Pinar del Rio, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 6: 41-53.). Por su parte, el Terreno Pinos diferenció al Norte de la isla de La Juventud, con una composición litoestratigráfica bastante similar a la descrita, pero sin una presencia de calizas tan relevante como en Guaniguanico (Iturralde, 1998Iturralde MA. 1998. Sinopsis de la Constitución Geológica de Cuba. Acta Geologica Hispanica. 33: 9-56.).
Dentro de este mosaico se distinguieron otras formaciones geológicas singulares: (a) areniscas cuarzosas; (b) arcillas y arenas arcillosas en las partes llanas del territorio; (c) pizarras, con proporciones variables de areniscas y cuarcitas que provienen de la formación San Cayetano, al Norte y Sur de la Sierra de los Órganos; (d) formaciones vulcanógenas que se extienden al sur de Guaniguanico y en el extremo Noreste del territorio en estudio, donde aflora el (e) complejo efusivo-sedimentario de las ofiolitas, una pequeña franja que sin embargo concentra la mayor riqueza de endemismos vegetales (Borhidi 1988Borhidi A. 1988. El efecto ecológico de la roca serpentina a la flora y vegetación de Cuba. Acta Botanica Hungarica. 34:1 23-174.; López, 2013López A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156.). Los pantanos, al igual que depósitos palustres, biogénicos y de manglar, entre otros, se ubicaron por lo general hacia las costas (Fig. 2). Al yuxtaponerse los mapas temáticos obtenidos de este análisis de factores orográficos, litológicos y edafológicos, se definieron diez espacios geográficos o geosistemas, que se identificaron como: Penínsulas carsificadas, Areniscas cuarzosa, Arcillas y Arenas arcillosa, Pizarras, Órganos, Rosario, Noreste Isla de la Juventud, Vulcanógenas, Ofiolitas y Pantanos y depósitos de diversos tipos (Fig. 2).
Al superponer estos espacios geográficos con los mapas de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., se delimitaron áreas geográficas homogéneas en cuanto a factores físico-geográficos singulares, que corresponden en alguna medida con los distritos fitogeográficos y observaciones cualitativas extraídas de las propuestas de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., consecuencia lógica de que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. correlaciona estos mismos factores con el endemismo, en cuyo análisis basa su división fitogeográfica. Mientras que Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., aseguran establecer su regionalización en las condiciones geográficas, geológicas y edafológicas de la región, a los que en su trabajo le otorgaron igual peso que a los caracteres de la flora y la vegetación.
En algunos casos la bibliografía consultada o el fichero de localidades georreferenciadas del Herbario Nacional (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.); llevaron a la modificación de los limites propuestos para incluir o no localidades, accidentes geográficos o ecológicos de dichos distritos. Estos se detallan a continuación, con esquemas cartográficos, que en los distritos muy extensos o de difícil distinción reseñan localidades de referencia para facilitar su ubicación en el terreno.
Distrito fitogeográfico Península de Guanahacabibes/Guanahacabibense
⌅Situada hacia el extremo más occidental de la isla de Cuba, en esta península se desarrolla una llanura cársica en casi toda su extensión (López y Cejas, 2000López A, Cejas F. 2000. El endemismo en la flora vascular de Guanahacabibes (Cuba occidental). Fontqueria. 55: 1-11.), marina abrasiva y abrasivo-acumulativa desde el punto de vista geomorfológico (Portela et al., 1989Portela AH, Díaz JL, Hernández JR, Magaz AR, Blanco P. 1989. Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección IV-3.2-3, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), con altitudes máximas de 40 m s. n. m. Donde es característico el desarrollo de formas cársicas en campos de lapiés y otras manifestaciones superficiales: dolinas, cenotes, embudos cársicos, valles ciegos, etc., casi en su totalidad soportada por dos formaciones litoestratigráficas típicas de las penínsulas y costas cársicas cubanas (Fig. 2). La primera es la Formación Vedado, que en la práctica configura casi todo el distrito, y que también se desarrolla en forma de franja estrecha y discontinua en áreas costeras al Noroeste y Sur de la isla de Cuba (Gutiérrez y Barrientos, 2001Gutiérrez MR, Barrientos A. 2001. Las unidades litoestratigráficas carsificadas de Cuba occidental. En: Memorias IV Congreso de Geología y Minería. La Habana.). La segunda es la Formación Jaimanitas, a lo largo de la costa Sur de la península, representante de la faja discontinua que ciñe la costa cubana y gran parte de las islas adyacentes (Gutiérrez y Barrientos, 2001Gutiérrez MR, Barrientos A. 2001. Las unidades litoestratigráficas carsificadas de Cuba occidental. En: Memorias IV Congreso de Geología y Minería. La Habana.).
La parte Noroeste del distrito está cubierta por pantanos y manglares, y el Este limita con la Formación Guane, de la que el encinar de Manuel Lazo es una primera avanzada (Izquierdo et al., 2017Izquierdo K, Cáceres AM, Márquez CA, Fajardo A, Pimentel A. 2017. Estado actual de la población de Quercus sagrana (Fagaceae) en el encinar de Manuel Lazo, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 216: 137-142.). Esta regularidad conlleva a una gran coincidencia en los límites y áreas de las propuestas que para Guanahacabibes realizan Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y que se ratificó este trabajo (Fig. 3).
Distrito fitogeográfico Arenas Blancas Guane-Paso Real de San Diego/Sabaloense
⌅El tipo de suelo en una región puede ser indicativo de las plantas que crecen en ella (Alain, 1953Alain Hno. 1953. El endemismo en la flora de Cuba. Memoria de la Sociedad Cubana de Historia Natural. 21: 187-194.; Bisse et al., 1981Bisse J, Gutiérrez J, Álvarez A. 1981. Algunas observaciones sobre la flora y vegetación de "La Melba" Moa. Revista del Jardín Botánico Nacional. 2: 85-114.; Martínez et al., 2010Martínez E, Acosta Z, Godínez D, Plasencia JM. 2010. Nuevas fitocenosis en la planicie ofiolítica de la provincia Camagüey, Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 30-31:141-152.), y en este distrito esa es su característica fundamental, al que delimita la preponderancia de las secuencias terrígenas de la Formación Guane, o “arenas blancas” (Fig. 2), en las que predominan el cuarzo, las rocas silíceas, y las arenas, y que se extienden hacia el Norte hasta los alrededores de Isabel Rubio (El Ají-Mantua), con llanuras cubiertas por arenas finas, que en la franja Manuel Lazo - La Coloma, tienen una proporción de sílice mayor del 90% (Samek, 1968Samek V. 1968. Regiones naturales de la provincia de Pinar del Río bajo el aspecto de la planificación física. Serie Pinar del Río. Academia de Ciencias Cuba. 15: 1-23.) y sustentan sabanas “yermas” con lagos oligotróficos (Borhidi, 1991Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest.). Mientras hacia el Este, en el eje Sabanalamar - Consolación del Sur - Paso Real de San Diego, la proporción de sílice varía desde 50 a 15%, debido al contacto con terrenos procedentes de la erosión de las alturas de pizarras, y donde aparecen pinares más densos con palmas de diferentes especies en áreas arenosas. Más hacia el Este, cada vez con menor proporción de sílice, esta formación sobrepasa los límites del distrito y se interna en la llanura occidental hasta el rio San Juan. Hacia el Oeste y el Sur del distrito se intercalan depósitos aluviales-marinos (arenas finas arcillosas y arcillas arenosas con gravas de cuarzo y pedernales).
Por esta razón, la delimitación del distrito se ajusta al criterio de Díaz (1981)Díaz MA, González L, Leiva AT, Medina AR. 1981. Contribución al estudio de los ecosistemas de "arenas blancas" en la provincia de Pinar del Río. Revista del Jardín Botánico Nacional Revista. 2:117-149. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. que establecen un límite Norte cercano a Mantua, y que en esta propuesta abarcó la zona de Guane, fuera de los límites de los actuales esquemas, modificación que se apoyó además en la información sobre localidades de “arenas blancas” obtenidas del fichero de localidades georreferenciadas del Herbario Nacional (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.). Se extiende luego hacia el Este hasta las inmediaciones de Paso Real de San Diego, de acuerdo con el texto de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. (aunque fuera del límite que estos autores trazan en su esquema), donde las sabanas arenosas y pinares se vuelven más raros (Fig. 4).
Distrito fitogeográfico Sabana Centro-Meridional/Herradurense
⌅El factor relieve y tectónico litológico (escarpa tectónica de la falla Pinar) juega un papel importante en la delimitación de este distrito, que comprende una llanura con altitudes que van desde 100-120 m s. n. m. al pie de la Cordillera de Guaniguanico hasta el nivel del mar en la costa Suroeste (Fig. 1). Su litología la compone en gran parte las Formaciones Guevara, Guane y Paso Real, en ese orden. Las dos primeras llegan hasta el río San Juan el Este y se relacionan tanto por el lugar que ocupan como por la constitución de sus depósitos (Peñalver et al., 1982Peñalver LL, Barrientos A, Oro JR. 1982. Las secuencias terrígenas del Plioceno Superior-Pleistoceno "húmedo" de Cuba occidental. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 5: 43-61.); lo que hace que los límites con el Distrito Arenas Blancas no sean muy evidentes (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63.), con predominio de rocas terrígenas de composición oligomíctica (predomina el cuarzo); y la presencia de minerales arcillosos en las Formaciones Guevara y Paso Real, que atestiguan su origen a expensas de la erosión de la Formación Guane y de los esquistos metamórficos al Norte (Peñalver et al., 1982Peñalver LL, Barrientos A, Oro JR. 1982. Las secuencias terrígenas del Plioceno Superior-Pleistoceno "húmedo" de Cuba occidental. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 5: 43-61.; Peñalver, 2001Peñalver LL, Cabrera M, Trujillo H, Morales H, Pérez J, Fundora M, Molerio L, Guerra M, Pedroso I. 2001. Mapa de depósitos cuaternarios del archipiélago cubano a escala 1:250 000. En: Memorias Electrónicas IV Congreso de Geología y Minería. La Habana Disponible en: http://www.redciencia.cu/geobiblio/paper/2001_Penalver_etal_Mapa%20de%20depositos%20cuaternarios.pdf (consultado; abril de 2018).). Esto último provoca que su contenido de sílice sea menor al del Distrito Arenas Blancas (Peñalver, 2001Peñalver LL, Cabrera M, Trujillo H, Morales H, Pérez J, Fundora M, Molerio L, Guerra M, Pedroso I. 2001. Mapa de depósitos cuaternarios del archipiélago cubano a escala 1:250 000. En: Memorias Electrónicas IV Congreso de Geología y Minería. La Habana Disponible en: http://www.redciencia.cu/geobiblio/paper/2001_Penalver_etal_Mapa%20de%20depositos%20cuaternarios.pdf (consultado; abril de 2018).).
En este conjunto de formaciones, excepto la Formación Guane, sobresalen las arcillas arenas arcillosas (Fig. 2), a las que se agregan estrechas franjas de las Formaciones Capdevila y Grupo Mariel, de origen vulcanógeno, en la región que comprende desde el Norte de San Juan y Martínez hasta el entronque de Herradura; donde se encuentran con la Formación Loma Candela, que las sustituye por el Sur de la Sierra del Rosario (Fig. 2).
Hay coincidencias entonces con lo que plantea Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. al fijar el límite Norte del distrito, donde menciona el eje [Norte de] San Juan y Martínez-San Cristóbal [Candelaria], aunque no se toma en cuenta a Mantua (es probable que se cite por equivocación, ya que está más al Norte del límite que él mismo traza) ni a Consolación del Sur, que aparece ahora en el Distrito Arenas Blancas. Por su parte, Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. tratan en su esquema al Distrito Pinarense, que incluye a los subdistritos de alturas de pizarras (Eu-Pinarense), y la llanura aluvial al sur (Herradurense), pero no trazan un límite físico entre las mismas, que en este trabajo se delineó a lo largo del sur de la Sierra de Guaniguanico.
De las formaciones ya tratadas, las de mayor extensión son la Formación Guevara y Paso Real. La primera también en pequeños parches en los alrededores de Batabanó (Mayabeque) y Corralillo (límite de las provincias Matanzas y Villa Clara), y con mejor representación en las márgenes del Golfo de Ana María; mientras la segunda aparece en el Sur de Cienfuegos - Sancti Spiritus y centro de Ciego de Ávila. De las otras formaciones, Capdevila y Grupo Mariel representan un vínculo con las Alturas Habana - Matanzas.
La propuesta final de este trabajo incluyó todo el territorio al Sur de la Cordillera de Guaniguanico y Sierra del Rosario, con la exclusión del Distrito Arenas Blancas Guane - Paso Real de San Diego/Sabaloense, y el Este limita con la Formación Güines, trazo que casi coincide con el curso del río San Juan (Fig. 5). Además, en el nombre del distrito se añadió el epíteto “Herradurense” tomado del subdistrito homónimo de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48..
Distrito fitogeográfico Alturas de Pizarras/Eu-Pinarense
⌅Las pizarras, junto a las serpentinitas, los esquistos y los mármoles, constituyen las rocas metamórficas más importantes en Cuba (Salinas et al., 2008Salinas Eros, Salinas Eduardo y Echarri M. 2008. Geografía Turística de Cuba. Editorial Félix Varela La Habana.), y ocupan el centro-occidente de la provincia de Pinar del Río, donde forman parte de la Cordillera de Guaniguanico, con un relieve en su mayoría de alturas y pre-montañas tectónico-erosivas (Portela et al., 1989Portela AH, Díaz JL, Hernández JR, Magaz AR, Blanco P. 1989. Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección IV-3.2-3, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.) que se elevan desde la llanura monoclinal antes mencionada hasta alcanzar 452 m s. n. m. en el Cerro de Cabras (Suárez, 2003Suárez A. 2003. Aplicación de herramientas de Sistema de Información Geográfica para el análisis del estado del medio ambiente en las alturas de Pizarras, Pinar del Río, Cuba. Diplomado de Gestión Ambiental, La Habana.). Estas alturas se dividen en dos grupos: Alturas de Pizarras del Norte, con estrechos valles y cañadas que no forman grandes planos aluviales; y del Sur, cuya superficie ha sido muy diseccionada por las corrientes superficiales, rasgo característico del tipo de litología de rocas terrígenas muy deleznables de la Formación San Cayetano, sobre la que este distrito se establece casi en su totalidad; con solo una franja al Norte de la Formación Esperanza, que la separan de los depósitos aluviales-marinos y manglares costeros, mientras al Sur se dispone la Formación Arroyo Cangre en el límite Noroeste del Distrito Arenas Blancas (Fig. 2). Excepto algunos parches de la Formación Santa Teresa al Norte, todas las formaciones mencionadas son exclusivas de este distrito.
Como ocurre en Guanahacabibes, la uniformidad de la litología se refleja también en la vegetación, por lo que este puede considerarse otro de los distritos de fácil identificación y no es de extrañar la casi total coincidencia entre este trabajo con Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. en los contornos del distrito, no así con Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., que incluye en su propuesta parte del actual Distrito Arenas Blancas (Fig. 6A). De igual forma que en el Distrito Sabana Centro-Meridional/Herradurense, se añadió el epíteto “Eu-Pinarense”, que se toma del subdistrito homónimo de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48..
Distrito fitogeográfico Mogotes/Viñalense
⌅En concordancia con Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., las Alturas de Pizarras enmarcan por completo a los mogotes y valles intramontanos que conforman a la Sierra de los Órganos (Fig. 6A). El relieve de esta unidad se considera muy complejo, al agrupar en el territorio los tres tipos morfológicos que existen: montañoso, llanura y alturas (Salinas et al., 2008Salinas Eros, Salinas Eduardo y Echarri M. 2008. Geografía Turística de Cuba. Editorial Félix Varela La Habana.), y son clásicos el carso cónico y de torres que forman los mogotes, por lo que su morfometría y los gradientes de pendientes de las paredes verticales con la base de las llanuras fluviales planas que los rodean son el factor distintivo en la delimitación de este distrito.
En el distrito se presenta el Terreno Guaniguanico (Iturralde, 1998Iturralde MA. 1998. Sinopsis de la Constitución Geológica de Cuba. Acta Geologica Hispanica. 33: 9-56.), con la sección litoestratigráfica Cangre-Los Órganos, que en la Sierra de los Órganos incluye a cinco unidades con predominio de calizas estratificadas masivas; las Formaciones Valle de Ancón, Guasasa, Jagua, Manacas y Miembro San Vicente (Pszczólkowski, 1985Pszczólkowski A. 1985. Sobre la edad del metamorfismo y la estructura tectónica de la faja Cangre, Provincia de Pinar del Río, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 10: 31-36.), casi escalonadas de Oeste a Este y la mayoría exclusivas del área del área clásica de “Mogotes” de Pinar del Río; en la que aparece también una pequeña representación de las Formaciones Artemisa y Peñalver, y del Miembro Americano, Tumbadero, Tumbitas, Sumidero (Fig. 2). La Formación Manacas, presenta en su sección superior pequeñas escamas tabulares de ofiolitas, como cuerpos alargados que tienen hasta 15 km de largo por 1-2 km de ancho (Iturralde, 1996Iturralde MA. 1996. Geología de las ofiolitas de Cuba. En: Iturralde Vinent MA. (ed.). Ofiolitas y arcos volcánicos de Cuba, First Contribution IGCP Project 364, Miami.), y junto con la Formación Peñalver se internan entre las formaciones cársicas de la Sierra del Rosario (Pszczólkowski y de Albear, 1983Pszczólkowski A, de Albear JF. 1983. La secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario, Provincia de Pinar del Rio, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 6: 41-53.), donde además forman parte de la litología del Pan de Guajaibón, que con sus 699 msnm es el punto culminante de Cuba Occidental, separado del núcleo principal del Distrito Mogotes/Viñalense por una franja de la Formación San Cayetano.
Esta “discontinuidad” no tiene un efecto notable, como tampoco la tiene en los casos de algunos “mogotes” que se sitúan fuera del área propuesta (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.), como es el caso de los de la Sierra de Guane. Debido a que es la propia geomorfología de estas montañas de carso cónico la que permite su distinción de las formaciones vegetales circundantes y casi entre ellos mismos, al punto de que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi (1991)Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest. identifican centros de endemismos locales cuya densidad se puede comparar sólo con pocos lugares de Cuba (Fig. 6B).
Distrito fitogeográfico Sierra del Rosario/Rosariense
⌅Lo constituye un relieve de montañas pequeñas y aplanadas (Portela et al., 1989Portela AH, Díaz JL, Hernández JR, Magaz AR, Blanco P. 1989. Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección IV-3.2-3, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), con altitud máxima de 680 msnm; en las que al Terreno Guaniguanico (Iturralde, 1998Iturralde MA. 1998. Sinopsis de la Constitución Geológica de Cuba. Acta Geologica Hispanica. 33: 9-56.) lo componen las secciones litoestratigráficas Rosario Sur-Rosario Norte (Fig. 2), que se distinguen de Los Órganos por la ausencia de las calizas de plataforma (Miembro San Vicente), a las que sustituyen calizas y pizarras calcáreas bien estratificadas. Entre las que Pszczólkowski y de Albear (1983)Pszczólkowski A, de Albear JF. 1983. La secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario, Provincia de Pinar del Rio, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 6: 41-53. mencionan las Formaciones Artemisa y Polier, únicas o con muy poca representación fuera del distrito; más la presencia de una secuencia vulcanógeno-sedimentaria (Pszczólkowski, 1985Pszczólkowski A. 1985. Sobre la edad del metamorfismo y la estructura tectónica de la faja Cangre, Provincia de Pinar del Río, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 10: 31-36.); y a la que se suman las Formaciones La Zarza, que resalta por su extensión, Cacarajícara, Pinalilla, San Miguel, Buena Vista, Vieja y Miembro Sumidero.
Algunas de estas formaciones se comparten con otros distritos: Formación Manacas, Artemisa y Miembro Sumidero, que ya se mencionan en la región de mogotes occidentales. También aparecen parches de la Formación San Cayetano al Oeste de Niceto Pérez [Rancho Mundito]), así como intrusiones de ofiolitas (Loma Zambumbia, Rangel, Loma Pelada de Buenavista-Cayajabos), que explican el por qué Borhidi y Muñiz(1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. señalan la presencia de especies típicas de las pizarras y ofiolitas en la Sierra del Rosario.
Hacia el Norte del distrito, en la parte baja de unos 2-3 Km de ancho que se desarrolla al pie de la Sierra, Iturralde (1996)Iturralde MA. 1996. Geología de las ofiolitas de Cuba. En: Iturralde Vinent MA. (ed.). Ofiolitas y arcos volcánicos de Cuba, First Contribution IGCP Project 364, Miami. menciona a la Faja Felicidades (Formaciones Encrucijadas y Quiñones), que se originó en estrecha relación con Guaniguanico y Bahía Honda, y donde más tarde aflora el complejo efusivo-sedimentario de las ofiolitas occidentales de Cuba. Iturralde (1996)Iturralde MA. 1996. Geología de las ofiolitas de Cuba. En: Iturralde Vinent MA. (ed.). Ofiolitas y arcos volcánicos de Cuba, First Contribution IGCP Project 364, Miami. considera esta franja muy relacionada con las ofiolitas, mientras que Pszczólkowski y de Albear (1983)Pszczólkowski A, de Albear JF. 1983. La secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario, Provincia de Pinar del Rio, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 6: 41-53. señalan una cierta similitud (pero no identidad) entre la secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario y la Formación Encrucijada. Por el momento, en este trabajo todavía se considera esta franja como parte del distrito en discusión, pero que otros estudios de flora y vegetación deben confirmar esta decisión o incluirla en la faja de ofiolitas Cajálbana - Bahía Honda.
Sobre el terreno, los límites Este, Oeste y Sur del distrito pueden trazarse según los del propio macizo montañoso, sobre todo gracias a la marcada pendiente de la falla Pinar, que señala el límite Sur-Sureste con el distrito Sabana Centro Meridional (Fig. 1). Mientras al Noroeste el macizo bordea la falda Sureste de la Altiplanicie de Cajálbana, hasta San Marcos, sin comprender al Pan de Guajaibón (Fig. 7A).
Distrito fitogeográfico Cajálbana/Cajalbanense
⌅El distrito está asentado en las ofiolitas que describen Pszczólkowski y de Albear (1982)Pszczólkowski A, de Albear JF. 1983. La secuencia vulcanógeno-sedimentaria de la Sierra del Rosario, Provincia de Pinar del Rio, Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 6: 41-53. y para cuya delimitación se sigue a Núñez e Iturralde (2019)Núñez K, Iturralde M. 2019. Constitución Geológica, escala: 1: 1 000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana., en un cinturón que se prolonga desde la Sierra de Cajálbana hasta Guasimal al Sur de Cabañas; ofiolitas que también afloran como escamas y lentes entre la Formación Orozco, que cubre la zona subcostera de Bahía Honda al Norte hasta el Oeste de la Bahía de Cabañas, y la Faja Felicidad, que se mencionó para la Sierra del Rosario (Fig. 2). Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y López (2013)López A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156. distinguen solo el afloramiento principal de ofiolitas, que tiene unos 12 por 8 km de extensión (Iturralde, 1996Iturralde MA. 1996. Geología de las ofiolitas de Cuba. En: Iturralde Vinent MA. (ed.). Ofiolitas y arcos volcánicos de Cuba, First Contribution IGCP Project 364, Miami.), y que comprende Loma Preluda y la Altiplanicie de Cajálbana hasta el río San Marcos; mientras que para Borhidi (1991)Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest., los límites del distrito comprenden también todas las áreas al Norte y Este del afloramiento principal, donde se disponen los cuerpos alargados y estrechos (escamas) de ofiolitas, y que este autor cita como: las colinas “serpentinosas” desde Las Pozas - Toscano. En el presente trabajo se limita el distrito al área que comprende Loma Preluda y la Altiplanicie de Cajálbana hasta el río San Marcos, a la que sigue la franja ofiolítica continua que corre desde Las Pozas, Sur de Bahía-Honda hasta Guasimal al Este (Fig. 7B).
Distrito fitogeográfico Arenas Blancas Indios-Siguanea/Indiosense
⌅Como ocurre con las “arenas blancas" de Pinar del Río, aquí también la característica fundamental son las arenas de cuarzo con intercalación de gravas y cantos pequeños (Cuba y Torre, 1980Cuba GL, Torre A. de la. 1980. Los depósitos costeros del sur de la Isla de la Juventud (Isla de Pinos). Ciencias de la Tierra y el Espacio. 2: 3-13.), aunque a la Formación Guane la sustituyen suelos elaborados sobre detritos y esquistos terrígenos de la Capas Victoria, en lo fundamental, además de las Capas Loma y Cisterna, extendidas por el Noroeste de la isla en diferentes parches, que se inician en West Port al Norte y se extienden desde la línea Playa Buenavista-La Demajagua (Santa Bárbara) hasta Siguanea-San Pedro al Sur, más una faja a lo largo de la costa de depósitos cuaternarios (Fig. 2); área considerada por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. para su regionalización. Debido a lo difícil que se hace su distinción de la región aledaña, se utilizaron los datos edafológicos y ecológicos que aportó el fichero de localidades georreferenciadas (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.), con vistas a distinguir aquellos puntos donde se menciona la presencia de “arenas blancas” y que nos ayudaron en la delimitación del distrito (Fig. 8A), lo que nos hizo decantarnos por la versión más abarcadora de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. hasta las proximidades de La Isabel (Santa Isabel).
Distrito fitogeográfico Centro Isla de la Juventud/Geronense
⌅Al Norte de la Ciénaga de Lanier y al Este de las “arenas blancas” pineras (Fig. 8B), se extiende un peniplano que, a pesar de su pequeña extensión, tiene una estrecha relación edafológica con las últimas y con la sabana centro-meridional de Pinar del Río (Cejas y Herrera, 1995Cejas F, Herrera PP. 1995. El endemismo vegetal en las sabanas de arenas blancas (Cuba occidental). Fontqueria. 42: 229-242.). Además, en el relieve muestra alturas de naturaleza calcárea similares a mogotes (Fig. 1); y no es rara la presencia de pizarras y esquistos en su litología, en común con las alturas pizarrosas en la isla de Cuba (Salinas et al., 2008Alain Hno. 1953. El endemismo en la flora de Cuba. Memoria de la Sociedad Cubana de Historia Natural. 21: 187-194.); a lo que suma una vegetación de costa que hacen a Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. considerar la posibilidad de cuatro sub-distritos dentro del mismo.
Cubierto por arenas silíceas que por partes se mezclan con limonita, el peniplano favoreció el desarrollo de los más hermosos pinares (sic) (Alain, 1946Alain Hno. 1946. Notas taxonómicas y ecológicas sobre la flora de Isla de Pinos. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 7. La Habana.). Mientras en otras zonas, cerca del cauce de los ríos o en los terrenos bajos de las llanuras costeras (Alain, 1946Alain Hno. 1946. Notas taxonómicas y ecológicas sobre la flora de Isla de Pinos. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 7. La Habana.), se depositaron suelos más fértiles donde hoy se desarrollan cultivos menores, cítricos y otros frutales, así como la ganadería vacuna, acompañado de la tala de importantes áreas de pinares y palmares, lo que modificó el paisaje a tal extremo que hoy se observan vastas extensiones de terrenos llanos u ondulados con presencia dominante de la palma barrigona, remanente de la vegetación original, que causa la falsa impresión de estar en presencia de sabanas típicas (Caballero, 2001Caballero J. 2001. Diseño de un Sistema de Información Geográfica aplicado a algunos aspectos socioeconómicos en la Isla de la Juventud. Tesis de Maestría en Geografía, Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial. Facultad de Geografía, La Habana.).
Como ocurre en las arenas blancas pinareñas, en las áreas donde la proporción de sílice varía desde 50-15%, se pueden encontrar algunos relictos de la vegetación original e incluso elementos del Distrito Arenas Blancas Indios-Siguanea/Indiosense. En la presente propuesta, el área que ocupa es algo menor que las de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., debido al incremento en extensión del Distrito Arenas Blancas Indios-Siguanea/Indiosense al Suroeste.
Distrito fitogeográfico Sur Isla de la Juventud/Sudpineroense
⌅A semejanza de la Península de Guanahacabibes, define al distrito otra formación típica de las penínsulas y costas cársicas cubanas (Fig. 2), la Formación Jaimanitas, que termina al Norte en la Ciénaga de Lanier, con depósitos carbonatados, terrígenos y turbosos de pantano, además de otros depósitos palustres al Este, y al Sur por una franja compuesta de arenas, guijarros de playa y bancos de tormenta (García y Herrera, 2010García EE, Herrera PP. 2010. Fitocenosis de matorrales, del complejo de vegetación de costa rocosa y de lagunas estacionales de la llanura cársica del sur de la Isla de la Juventud, Cuba. Acta Botánica Cubana. 207:1-18) que pueden conformar dunas costeras (Cuervo et al., 2004Cuervo Z, Menéndez L, Guzmán JM. 2004. Características de la vegetación y la flora en dunas costeras del archipiélago cubano. En: Convención Trópico 2004. I Congreso de Biodiversidad y Ecología. La Habana (consultado; abril de 2018).) (Fig. 9A). En la región, los fenómenos cársicos han dado lugar a un gran número de formas: cavernas, unidas a la superficie por dolinas de desplome; casimbas y cenotes; embudos cársicos, valles ciegos, y un cortante y bien desarrollado lapiés y en el litoral se presentan costas de tipo abrasivo-erosivo-corrosivo a acumulativo, estando las depresiones someras ocupadas por lagunas, manglares y zonas pantanosas (Franco y Torre, 1980Franco G, Torre A. 1980. Los depósitos costeros del sur de la Isla de la Juventud (Isla de Pinos), Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 2: 3-13.).
Entre estas últimas, merecen atención especial la Ciénaga de Lanier, que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. distingue como sub-distrito en el distrito Sur Isla de la Juventud, y García (2006)García EE. 2006. Manglares del Archipiélago Los Canarreos. En: Menéndez L, Guzmán J.M. (eds.), Ecosistema de manglar en el Archipiélago Cubano. Estudios y experiencias enfocados a su gestión, 246-254, Editorial Academia, La Habana. describe como una llanura muy baja, de altura menor o igual a 3 m s. n. m., acumulativo lacuno-palustre, inundada de forma parcial (agua dulce) con suelos cenagosos (Figs. 3 y 12); sobre depresiones de origen tectónico (Del Risco, 1978Del Risco E. 1978. La vegetación de Zapata /Cuba/ y su relación con las condiciones biológicas, con especial énfasis en el nivel del agua freática. Tesis en opción al título de Doctor en Ciencias. Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Cuba e Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Checoslovaquia.). Además, aparece entre los humedales de Cuba sobre plataformas estrechas (Instituto de Geografía Tropical, 2014Instituto de Geografía Tropical. 2014. Evaluación Ambiental Integral de humedales prioritarios de Cuba. Amenazas actuales y potenciales. Informe Final de Proyecto. Editorial Geotech, La Habana.), con buen desarrollo terrestre y poco marino. En este geocomplejo se localizan manglares, herbazales de ciénaga y vegetación acuática en las lagunas y bosques de ciénaga (García y Herrera, 2010García EE, Herrera PP. 2010. Fitocenosis de matorrales, del complejo de vegetación de costa rocosa y de lagunas estacionales de la llanura cársica del sur de la Isla de la Juventud, Cuba. Acta Botánica Cubana. 207:1-18); a los que Oviedo et al. (2006)Oviedo R, Menéndez L, Guzmán JM. 2006. Flora asociada a manglares y sus ecotonos. En: Menéndez L, Guzmán J.M. (eds.), Ecosistema de manglar en el Archipiélago Cubano. Estudios y experiencias enfocados a su gestión, 44-57, Editorial Academia, La Habana. consideran entre las zonas de mayor importancia para la diversidad y conservación de la flórula asociada a ecosistemas de manglares y sus ecotonos en el Archipiélago Cubano.
Distrito fitogeográfico Zapata/Zapatense
⌅Casi la cuarta parte de Zapata consiste de roca caliza, mientras en el resto se disponen turba, margas y terrenos cenagosos (Del Risco, 1978Del Risco E. 1978. La vegetación de Zapata /Cuba/ y su relación con las condiciones biológicas, con especial énfasis en el nivel del agua freática. Tesis en opción al título de Doctor en Ciencias. Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Cuba e Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Checoslovaquia.). Por su constitución geológica se divide en Ciénaga Oriental, que incluye las zonas costeras hasta los límites de la Bahía de Cienfuegos, con calizas duras, masivas y compactas, que se internan hacia el Oeste en forma de núcleo o “camellón” (Del Risco, 1978Del Risco E. 1978. La vegetación de Zapata /Cuba/ y su relación con las condiciones biológicas, con especial énfasis en el nivel del agua freática. Tesis en opción al título de Doctor en Ciencias. Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Cuba e Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Checoslovaquia.), que separa las porciones pantanosas costeras y la Ciénaga Occidental; núcleo calizo que en algunas partes incluyen una cantidad apreciable de materia orgánica de procedencia vegetal (algas, musgos, plantas herbáceas), de cinco a 15 Km de ancho, y que en su mayor parte está compuesto por la Formación Jaimanitas, a semejanza del Distrito Sur Isla de la Juventud/Sudpineroense, y algo de la Formación Vedado (Fig. 2) (Franco y Torre, 1980Franco G, Torre A. 1980. Los depósitos costeros del sur de la Isla de la Juventud (Isla de Pinos), Cuba. Ciencias de la Tierra y el Espacio. 2: 3-13.), en una singular coincidencia con el planteamiento de López y Cejas (2000)López A, Cejas F. 2000. El endemismo en la flora vascular de Guanahacabibes (Cuba occidental). Fontqueria. 55: 1-11., quienes consideran que el sector Peninsularicum de Borhidi (1991)Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest. necesita ser redefinido, no como una unidad de Zapata con la Península de Guanahacabibes y el Sur de la Isla de Pinos (Del Risco, 1978Del Risco E. 1978. La vegetación de Zapata /Cuba/ y su relación con las condiciones biológicas, con especial énfasis en el nivel del agua freática. Tesis en opción al título de Doctor en Ciencias. Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Cuba e Instituto de Botánica, Academia de Ciencias de Checoslovaquia.; Borhidi y Muñiz, 1986), sino de la que se excluye a la primera.
Sus amplias ciénagas tienen una flora algo monótona y pobre en endemismos exclusivos (Borhidi 1991Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest.), que se distingue de la Llanura Centro Occidental. Esto lleva a que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. a casi coincidir en el trazo de sus respectivos distritos, excepto en que los últimos incluyen los depósitos biogénicos y palustres que se desarrollan tanto en la península como a lo largo de la costa Sur de las provincias Artemisa y Mayabeque; propuesta que se sigue en este trabajo (Fig. 9B).
Para terminar, y como se expuso a lo largo del trabajo, la comparación de los mapas digitales que corresponden a las regionalizaciones de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. para el Sector Cuba occidental; con los diez espacios geográficos que se precisaron por la superposición de los mapas temáticos de los factores orográficos, litológicos y edafológicos (Fig. 2), proporcionó la base para un análisis más detallado de dichos factores, y la definición de las diferencias en la delimitación y/o extensión de los distritos fitogeográficos de ambos autores; que culminó con la expresión cartográfica digital de los distritos fitogeográficos. En algunos casos, las propuestas de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y de este trabajo, se ajustan a grandes rasgos en sus límites y extensión. Por ejemplo, los distritos de las penínsulas cársicas son tan uniformes (Fig. 1), que en Guanahacabibes (Fig. 3), Sur de Isla de la Juventud (Fig. 9A) y Zapata (Fig. 9B), sus límites coinciden casi por completo, y enmarcan superficies que solo difieren de la nuestra en un rango de cerca de 100 Km2 , excepto en la última, donde Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. se exceden en unos 200 km2, si solo se considera la Ciénaga de Zapata y se desestiman los depósitos biogénicos y palustres que se desarrollan a lo largo de la costa Sur de las provincias Artemisa y Mayabeque (Fig. 9B).
Igual ocurre con la Sierra del Rosario (Fig. 7A), donde a pesar de la mayor diversidad de formaciones geológicas, su condición montañosa conlleva la existencia de escarpas tectónicas que originan rupturas de pendientes discordantes, que la distinguen de las unidades colindantes; carácter que también funciona con las Alturas de Pizarras, en la que solo se concuerda con la propuesta de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., del que se difiere en unos 400 Km2, pues Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., al incluir parte del actual Distrito Arenas Blanca, supera en más de 1 000 Km2 el areal que cubren las formaciones geológicas que conforman al distrito (Fig. 6A). En el caso de los Distritos Mogotes (Fig. 6B) y Cajálbana (Fig. 7B), con límites enrevesados debido a los tipos morfológicos que presenta el relieve del primero o la distribución de las formaciones geológicas que sustentan al segundo; la extensión del área que se propone queda algo por encima de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. o muy por debajo de la de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., que en su época no contaban con las herramientas para lograr una definición más ajustada a la realidad. No obstante, se debe esclarecer la problemática de la Faja Felicidades (Formaciones Encrucijadas y Quiñones), que se interpone entre los distritos Sierra del Rosario y Cajálbana.
En los casos donde los limites distritales no fueron tan evidentes, como es el caso de las arenas blancas de Pinar del Río e Isla de la Juventud, en las que solo cambia la composición mineralógica y la proporción de arena y arcilla de los suelos con respecto a sus respectivas áreas aledañas: la sabana centro-meridional y el centro de la Isla de la Juventud, se llegó a una definición gracias al análisis de la información cualitativa, como datos edafológicos y ecológicos, tomada de la literatura citada y, en el caso de las arenas blancas de Isla de la Juventud, también de los que aportaron las bases de datos que compilan las observaciones de campo que se registran en las etiquetas de las colectas botánicas (Cejas et al., 2000Cejas F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas. Registro 06645-6645.). Este análisis nos llevó a decidirnos para estos dos distritos por la configuración que plantean Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48., aunque en ambos casos el terreno cubierto en nuestra propuesta es más extenso que en Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48.. De esta forma, en el Distrito Arenas Blancas Guane-Paso Real de San Diego se sobrepasan los límites establecidos por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. a la altura de Santa Bárbara-Sandino al Norte, hasta La Coloma hacia el Este; así como el límite Norte de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. en la zona de Guane y la ciudad de Pinar del Río (Fig. 4). El área propuesta para el distrito es de unos 2 300 Km2, muy superior a la propuesta de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63., de alrededor de 490 Km2, y unos 300 Km2 más grande que la de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Floristic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48.. Por su parte, en el Distrito Arenas Blancas Indios-Siguanea, acorde con la idea a seguir, se sobrepasa a Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba 15: 1-63. hacia el Este, siguiendo los depósitos neógeno-cuaternarios hasta las proximidades de La Isabel (Santa Isabel) (Alain, 1946Alain Hno. 1946. Notas taxonómicas y ecológicas sobre la flora de Isla de Pinos. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 7. La Habana.; Borhidi, 1991Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó. Budapest.).
La expansión de estos dos distritos implicó la reducción de los distritos aledaños: Sabana Centro-Meridional (Fig. 5) y Centro Isla de la Juventud (Fig. 8B), mas evidente en el primero, en el que no nos queda claro la relación de la estrecha franja (apenas promedia 5 Km de ancho), que se extiende desde San Juan y Martínez hasta el entronque de Herradura y separa los distritos de arenas blancas y pizarras; franja conformada por formaciones de origen vulcanógeno, Capdevila y Grupo Mariel, que en nuestra opinión son ajenas a los distritos que las rodean. Con la profundización en los estudios físico geográficos, nuevas recolectas y trabajos de campo, los límites aquí propuestos puedan ajustarse en un futuro, por lo que todo aporte en este sentido será bien recibido por los autores, con vistas a la actualización del mapa presentado (Fig. 10).
CONCLUSIONES
⌅El manejo de herramientas SIG y de teledetección facilitan la identificación, análisis e integración de factores físico-geográficos: orográficos, litológicos y edafológicos; así como compararlas con regionalizaciones fitogeográficas existentes y obtener la expresión cartográfica digital de once distritos fitogeográficos de Cuba Occidental. Esta metodología y resultado se emplea en la confección del mapa de Distritos fitogeográficos, disponible en el Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario” (Cejas y Geler, 2019Cejas F, Geler T. 2019. Distritos fitogeográficos. Escala 1:1 000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical. CITMA.).